Antes de la sesión
La documentación autorizada se sincroniza desde los repositorios de su organización hacia el dispositivo. Nada se sube a servidores de BIA.
BIA está pensada para sesiones donde la confidencialidad no puede depender solo de una política de uso. Por eso parte de una lógica local-first, revisión humana y control institucional sobre los datos generados: qué entra, dónde se procesa, quién lo revisa, qué se conserva y qué solo se activa si la organización lo decide.
En BIA, el flujo base es el procesamiento ordinario de la sesión: preparación documental, captura de audio, transcripción, estructuración, borrador de acta, acuerdos y seguimiento. En ese flujo, el contenido sensible no se envía a servicios externos.
Cualquier integración, exportación, consulta avanzada o contraste con capas externas debe configurarse de forma explícita y bajo control de la organización. No hay envíos por defecto ni capas que se activen solas.
La documentación autorizada se sincroniza desde los repositorios de su organización hacia el dispositivo. Nada se sube a servidores de BIA.
El audio se captura y se procesa en el dispositivo. La transcripción y la estructuración de la sesión se generan en local.
El perfil autorizado por la organización revisa el borrador, los acuerdos y el seguimiento antes de aprobar o exportar nada.
Audio, transcripción, documentos temporales y outputs aprobados se tratan como artefactos distintos, con reglas de conservación definidas en cada despliegue.
BIA diferencia audio, transcripción, documentación, borradores y outputs aprobados. Cada tipo de información sigue un camino distinto.
BIA no promete certificaciones que aún no existen. Muestra el criterio de seguridad con el que está diseñado el producto.
Audio, transcripción, documentación temporal y outputs aprobados se tratan como artefactos distintos.
Solo se utiliza la información necesaria para preparar, estructurar y cerrar la sesión.
BIA trabaja únicamente con la documentación seleccionada o autorizada para la sesión.
No todo se conserva igual ni durante el mismo tiempo. Las reglas se definen en cada despliegue.
Los outputs aprobados se exportan solo hacia destinos definidos por la organización.
Las consultas de gobierno no sustituyen el criterio humano ni generan evaluaciones globales del órgano.
BIA se está desarrollando con una arquitectura orientada a pilotos controlados en entornos sensibles. En cada despliegue se definen el alcance, la configuración, la política de retención, las exportaciones y las responsabilidades de revisión antes de operar con sesiones reales.
No en el flujo base. La voz se captura y se procesa en el dispositivo, y no se envía a servicios externos.
En la demo podemos revisar no solo el flujo funcional, sino también qué datos se procesan, qué se conserva, qué se exporta y qué capas opcionales tendría sentido activar en su caso.